Todas las reinas de belleza, además de lucir sus propios atractivos personales llevan consigo uno de los símbolos más tradicionales de los certámenes, la corona.

En la versión Miss Bolivia 2017 las coronas exhibirán, como en años anteriores, diseños de alta gama con finos acabados y el porte especial que exige un certamen de esta importancia.

Cada corona está trabajada con materiales de gran calidad y mano de obra altamente calificada, lo que imprime en estas insignias un toque único y fresco en cada certamen de belleza.

Con 400 gramos de peso en promedio cada corona es trabajada en Plata 925, un material base que expresa en su brillo y estructura un resplandor y elegancia que realza el significado íntimo de ser una Miss.

Por otro lado, las gemas utilizadas en el material base son seleccionadas minuciosamente para crear una sintonía entre los colores y el diseño de todos sus componentes. Destacan por ejemplo el uso del topacio, zircón y citrino en las diferentes coronas, comenta Nadia Eid, asesora de comunicación de la firma que elabora estos objetos.

La idea básica es que las coronas puedan emular en la combinación de colores y contrastes ciertos símbolos patrios y expresiones culturales representativos para los bolivianos.

En cada versión de Miss Bolivia las distintas coronas experimentan un proceso renovador de los diseñadores en relación al gusto y preferencia de los organizadores, lo que da como resultado un producto distintivo que tiene como vigencia un periodo de 1 a 2 años, señala Nadia Eid.

 

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