Las sanciones consisten en la prohibición de las exportaciones textiles y restringen el suministro en petróleo y gas. Estados Unidos, Japón y Corea del Sur redactaron la resolución y aseguraron que están preparados para ejercer más presión si Pyongyang se negaba a poner fin a su agresivo desarrollo de armamento nuclear y misiles balísticos.

Desde Ginebra, el embajador norcoreano ante la sede de la ONU Han Tae song, “Corea del Norte condenó en los términos más enérgicos y rechazó categóricamente la última resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas“, durante su primera reacción a la Resolución 2375 aprobada la víspera.

Las severas sanciones contra Corea del Norte se imponen en respuesta a la bomba de hidrógeno probada el 3 de septiembre pasado por el régimen norcoreano, la más potente prueba nuclear realizada hasta ahora.

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