Desde que el presidente Evo Morales anunciara el lanzamiento del Plan Nacional de Empleo (PNE) las reacciones no se han hecho esperar.

Desde la perspectiva de algunos analistas el PNE no resuelve nada, pues es solo el reconocimiento evidente de la crisis económica que atraviesa el país, por un lado, y por otro, el tipo de empleos que el plan pretende crear son precarios y temporales, comenta Bruno Rojas, investigador del Cedla. En opinión del economista Teófilo Caballero el plan gubernamental debe estar acompañado de inversiones en otras áreas, como educación, desarrollo tecnológico, industrialización, megaproyectos ejecutados por empresas nacionales y una visión progresista a largo plazo.

La mirada del empresariado privado es diferente en este tema. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Marco Antonio Salinas valora positivamente la iniciativa gubernamental en cuanto ofrece incentivos a los empleadores que contraten más trabajadores, contribuyendo con ello a la reducción de la carga financiera para las empresas.

Para los trabajadores la implementación del PNE es una medida acertada del gobierno nacional, sin embargo, el secretario general de la Central Obrera Boliviana, Ermo Pérez pide que los nuevos empleos sean sostenibles, estables y acompañados de todos los derechos laborales.

Con esta iniciativa el gobierno pretende amortiguar el impacto de la crisis económica generada en la baja de los precios internacionales del petróleo con un ataque frontal al desempleo. Según el presidente Morales, el PNE apunta a bajar la tasa de desempleo al  2,7% (actualmente está en 4,4% según el INE) con un paquete de inversión de 146,4 millones de dólares distribuidos en 5 ejes, más otros 200 millones que se destinarán al Fondo de Desarrollo Indígena.

Estos recursos serán administrados por el Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social (FPS) en coordinación con el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) y algunos ministerios.

 

Compártelo en redes sociales