Red Uno de Bolivia. – Este reportaje, se realizó en la Calle Moroni en la ciudad de Bérgamo, Italia; lugar donde los bolivianos, la mayoría procedentes de Cochabamba, iniciaron su aventura de trabajar en el extranjero. Esta es una ciudad que cuenta con 120.000 habitantes ubicada al 50 km de Milán. Algunos de los entrevistados llevan entre 8,11 y hasta 21 años y tiene sus propias historias.

Carmen Serrudo, Raúl Prado y Shirley Apaza, dejaron nuestro país, buscando un futuro mejor. “Yo estaba estudiando, pero la cuestión económica en Bolivia no estaba bien, mis papas no estaban bien y para ayudarles vine acá.”, “mis hermanas estaban aquí y me dijeron si quería avenir y así lo hice”, dijeron respectivamente.

Pero no todos salieron del país por progreso económico, Bismark Killanes lo hizo por amor. Viajó siguiendo a su pareja, pero el amor no bastó; después de cuatro años enfermó y su vida cambio. “Yo tengo esclerosis múltiple que me afecta los nervios. Mi pareja me dejó al enterarse que yo estaba enfermo”, dijo. A él también lo conocen como “Chuño”, no tiene trabajo seguro y se dedica a vender todo lo que se pueda conseguir de Bolivia. No piensa retornar al país pese a que en Italia está completamente solo. “Para mi sería triste la vida allá, porque la medicina allá me cuesta, aquí no”, sostuvo.

La vida y el trabajo en el extranjero no es nada fácil y si bien hay más trabajo para las mujeres, en Bérgamo la mayoría comienza como empleadas del hogar, cuidadoras de ancianos; con jornadas de lunes a sábado disponibles las 24 horas. En algunos casos sus jornadas comienzan aproximadamente a las 5 de la mañana y concluyen pasadas las 7 de la noche. La mayoría dice que vino solo por algunos meses, pero pasaron años y no retornaron, entonces es cuando su vida se hace más dura por la nostalgia de la familia ausente y la tierra.

Según datos oficiales no actualizados del Centro Barcelona para Asuntos Internacionales, en Italia hay 12.000 bolivianos residiendo legalmente. El censo nacional de 2012, habla de 8.000, pero extraoficialmente se maneja a la fecha la cifra de 300.000 bolivianos. Son más mujeres que varones, todos con un futuro incierto de donde terminarán.

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