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Red Uno Bolivia.-El Papa Francisco hizo la confesión durante un encuentro privado en el que participaron un grupo de curas romanos y un periodista del diario italiano La República, quien revela los dichos del Pontífice. Dijo haber vivido “el tiempo de una gran desolación, un tiempo oscuro. Creía que ya era el fin de mi vida”. Y continuó: “Sí, porque en esa época era confesor, pero lo hacía con un espíritu de derrota”.

“He rezado tanto en ese tiempo, pero estaba seco como un pedazo de madera. Creía que la plenitud de mi vocación estuviera en hacer cosas. Nunca dejé de rezar. Y eso me ayudó”. Confesó en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma.

Después de una llamada del nuncio vaticano en Argentina, “he abierto otra puerta”, cuenta el Papa argentino. Bergoglio, que en 1981 cumple 45 años, vive un momento de difícil pasaje en su existencia. Después de haber sido nombrado, con solo 37 años, superior de la Compañía de Jesús en Buenos Aires y después rector del Colegio Máximo de San Miguel, pasa a ser confesor, trabajo en el cual no se encuentra cómodo. Pasa una época en Alemania dedicado a terminar una tesis doctoral sobre Romano Guardini. Y después partió a Córdoba, donde su tarea era ser “director espiritual y confesor de la iglesia de la Compañía de Jesús”.

Son años duros para él, incluso de incomprensión dentro de los jesuitas, un período que sus biógrafos describen de “exilio”. Posteriormente su nominación a arzobispo auxiliar, la guía de la entera diócesis de Buenos Aires, y luego la guía espiritual de toda la Argentina, y el 13 marzo del 2013, su elección a ocupar el trono de San Pedro.

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