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Red Uno Bolivia.- A cuatro semanas de la erupción del volcán Kilauea en la Isla Grande de Hawái, la lava del cráter alcanzó y cubrió un pozo potencialmente explosivo de una planta geotérmica y amenaza con alcanzar otro más, tornándose aún más peligrosa, porque se trata de una fusión nueva que no estuvo en contacto con la superficie y por lo tanto contiene gases venenosos que se disparan a la atmósfera.

Cerca de 2.000 personas que vivían en dos vecindarios diferentes ya han sido evacuadas, mientras que el creciente volumen de lava y gases tóxicos que emanan de las grietas abiertas suscitan temores de que más áreas residenciales puedan verse afectadas y deban ser evacuadas también.

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De acuerdo con la administración de la planta geotérmica, propiedad de una empresa israelí y con capacidad para 38 megavatios, proporciona cerca del 25 por ciento de la electricidad en la isla de Hawái, no se reportaron daños subterráneos en la planta pero la situación tendrá que estabilizarse para poder evaluar el impacto de los terremotos y de los flujos subterráneos de lava.

Mientras la planta Puno Geothermal Venture (PGV), propiedad de Nevada Ormat Technologies, fue cerrada poco después de que Kilauea entrara en erupción el 3 de mayo, a fin de reducir las posibilidades de explosiones de Petano, un gas inflamable que se usa como parte del proceso para generar energía.

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