Sepa cómo identificar a quienes lo juegan, los motivos que llevan a jugarlo, quienes son las potenciales víctimas y cómo evitarlo. Un psicoanalista y un experto en redes, nos dan algunas pautas.

Este peligroso juego, aparente inició en 2013 con un joven de 17 años en Rusia de nombre Philipp Budeikin. En la actualidad ha cobrado la vida de más de 120 niños y jóvenes en diferentes partes del mundo.

La Ballena Azul consiste en 50 pruebas que deben cumplirse en 50 días siendo la última para ganar el juego, el suicidio.

En el programa “Que No Me Pierda”, el reconocido psicoanalista Rashid Guardia y el experto en redes sociales Mariano Cabrera coincidieron en una serie de factores que inciden en que niños y jóvenes de entre 10 y 18 años sean las potenciales víctimas del juego.

El fácil acceso a internet

Al igual que en situaciones como la pornografía entre otras cosas, el fácil acceso a internet sin el respectivo control de personas mayores y/o padres de familia se convierte en la principal causa que incite la curiosidad de los jóvenes a participar del juego.

Mariano Cabrera señaló que nunca se calculó el alcance que tendrían las redes sociales, ni la velocidad de la información que se trasmite por ellas que permite que una fotografía, texto o video, llegue a miles o millones de personas en solo cuestión de segundos como una viralización.

Rashid Guardia, añade que esto también se debe a una falta de formación de padres y educadores en los colegios y universidades que enseñen el adecuado uso del internet,  las redes sociales, ni menos que se enseñe a identificar riesgos en ellas.

Considera que es corresponsabilidad de padres y maestros la educación de los hijos. Es por esto que deben ser las mismas autoridades de cada país quienes tomen la iniciativa de ayudar a educar e identificar cambios de conducta en jóvenes.

Falta de calidez, comprensión y comunicación.

El vivir en un mundo acelerado en que los padres y madres les dedican poco tiempo a los hijos por el trabajo, ocasiona que haya una baja calidad el tiempo con ellos.

Recurriendo a cosas fáciles como entregar el celular, tabletas o computadores para que se distraigan. Por esto, Rashid Guardia considera que deriva en una falta de calidez, comprensión y comunicación entre progenitores y sus hijos debido a su inestabilidad emocional.

Estos factores son aprovechados por quienes están detrás de los juegos, administradores o curadores para identificar y manipular a sus víctimas que terminan accediendo a las más aberrantes pruebas quebrantando su voluntad.

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