Aunque la menor de 13 años ya abandonó el Hospital del Niño, su estado es delicado. Deberá someterse a nuevas cirugías, terapias psicológicas y costosos medicamentos que la familia no puede financiar.
02/07/2026 20:49
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Tras semanas de profunda angustia, Belén, la adolescente de 13 años que perdió el ojo izquierdo tras sufrir una grave caída desde el tercer piso de una iglesia en construcción, recibió el alta médica del Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel. Sin embargo, la batalla por su recuperación integral apenas comienza. Su estado de salud aún es delicado y requerirá cuidados minuciosos y tratamientos de alta complejidad en el ámbito familiar.
Un alta médica con estrictos cuidados en casa
Jhannett Larico, madre de Belén, visiblemente afectada pero firme al lado de su hija, relató las responsabilidades médicas que ahora recaen sobre sus hombros tras abandonar las salas del nosocomio.
"Todo lo que hacían los doctores, yo tengo que hacer ahora; tengo que poner las gotitas, tengo que dar medicamentos que me han recetado. También en tres días tengo que traerla a Oftalmología, luego tengo que traerla también con el doctor Ferreira. Me dijo todavía que va a entrar a cirugías, yo hablé con él, va a entrar todavía a cirugías", explicó.
La situación económica de la familia es crítica. La madre detalló que un par de gotas oftalmológicas apenas le duran cuatro días y tienen un costo cercano a los 500 bolivianos. Debido a que debe dedicarse al cuidado exclusivo de la menor y llevarla a sus controles diarios y terapias psicológicas para superar el trauma, Larico se encuentra imposibilitada de trabajar, por lo que apela nuevamente a la solidaridad ciudadana.
Gratitud con la población y la esperanza de un trasplante
A las puertas del hospital, la progenitora no quiso dejar pasar la oportunidad de expresar su profundo agradecimiento a las personas de buen corazón que no las dejaron solas desde el trágico accidente del pasado 13 de junio.
"Agradecer de todo corazón, que Dios les bendiga. Me han apoyado económicamente y también moralmente. Gracias a las ayuditas le compré [los remedios] porque yo no estoy trabajando nada; todos los días aquí casi he venido a vivir", relató conmovida.
Pese al implante estético provisional que ya le fue colocado a la adolescente, la madre confesó mantener viva la esperanza de una solución definitiva en el futuro, chocando con las limitaciones médicas actuales del país: "Este ojito es algo sencillito, quisiera yo hacerle colocar algo mejor o quisiera buscar un donante... no sé, no hay, dicen, en Bolivia", concluyó esperanzada en encontrar una alternativa médica para su hija.
Para cualquier ayuda económica o donación de medicamentos, la familia mantiene abiertos sus canales de asistencia mientras Belén inicia su etapa de rehabilitación.
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