Aferrándose a su cargo. La primera autoridad del país brasileño dijo que no va a dimitir tras el escándalo que se ha convertido en las portadas de los periódicos. La decisión del Tribunal Supremo de abrir una investigación sobre quien es el segundo de Dilma Rousseff, fue autorizada tras una denuncia por intentar comprar el silencio de un parlamentario que se encuentra preso

“No renunciaré. Y exijo un esclarecimiento pleno de todo”, señalo el mandatario durante un mensaje televisado desde el Palacio de Planalto.

La crisis política tiene como protagonista a Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados de Brasil quien actualmente fue encarcelado por su implicación en casos de corrupción en la causa judicial de Petrobras y violar el  Código de Ética de la Cámara de Diputados. Según el diario O Globo, el poderoso empresario Joesley Bautista habría grabado una conversación con Temer en la que este le pide que mantenga una mensualidad a Cunha, antiguo presidente de la cámara baja para, en teoría, comprar su silencio.

Eduardo Cunha fue sentenciado a 15 años de prisión en marzo de 2017.

La noticia, causo un rechazo de la ciudadanía que salió a las calles de Sao Paulo, capital financiera del país, para exigir la inmediata salida del presidente.

 

 

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