POLICIAL

Red Uno Bolivia.- Se habían propuesto vivir juntos hasta el fin de sus días y quienes los conocían estaban convencidos de que se llevaban bien, que se querían, que se cuidaban, que se acompañaban. Pero el trágico desenlace demostró que era otra la realidad.

Casi dos años antes Josué y Verónica unieron sus vidas y sus ilusiones, él tenía 21 y ella 18, cuando se fueron a la Argentina a buscarse la vida, y como no les fue bien, regresaron a Santa Cruz donde los jóvenes cochabambinos murieron: Josué, ahora de 23, arrebató la vida a Verónica de 20, para luego quitarse la vida con una puñalada en el corazón.

Los vecinos donde alquilaban un cuarto los escucharon discutir y tras un largo silencio entraron para descubrir la aterradora escena, los cuerpos de ambos yacían cubiertos y encima de ellos unas cobijas, unas flores, hojas de papel manuscritas, instrucciones para la Policía, el arma homicida y una soga con el nudo de ahorcamiento.

En sus notas póstumas Josué culpa de su decisión de matar y morir al tío de su pareja, la carta póstuma es un rompecabezas. El forense informó que el cuerpo del homicida tenía cortaduras en sus muñecas, según se presume Josué recriminó e interrogó a Verónica alguna situación, y la chantajeaba con matarse si ella no le contaba todo.

Probablemente ésta fue la discusión que a distancia escucharon los otros inquilinos, luego siguió el silencio que hizo presumir equivocadamente que la rabia pasó. Cuando Josué sangraba, Verónica le dijo : “que no se haga daño, que ella quería morir “.

Con el juicio extraviado, Josué le clavó nueve puñaladas y apretó con sus manos su cuello para acabar con su agonía. Luego preparó la escena, cubrió el cuerpo, se puso a escribir las notas, con lápiz y lapicero, sembró pétalos de rosas, acomodó el ramo que había comprado con anticipación, escribió ” te amo” con su sangre y la sangre de Verónica quien yacía muerta desde hace una hora. Intentó ahorcarse y no funcionó, entonces tomó el puñal, colocó la punta del arma homicida apuntando a su corazón y se dejó caer sobre él, cerca del cuerpo de su víctima, la mujer que no tenía escapatoria esta última noche del sábado 30 de junio.

No había forma que ella lo supiera, porque nadie conoce los pensamientos e intenciones ocultas del corazón de los otros, aunque esa otra persona haya jurado quedarse en las buenas y las malas a su lado, hasta que la muerte los separe. Los retazos sueltos del relato se los llevó a su tumba Josué, él escribió el punto final, confirmando aquello que las mismas manos que te deben cuidar, podrían ser las mismas que te podrían matar.

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