Según su criterio, era una organización criminal avezada, entrenada en armamento bélico con capacidad de perpetrar grandes hechos delictivos pero que fue abatida por la capacidad de reacción inmediata de la policía boliviana. Los delitos en los que incurrieron son intento de atraco, secuestro, asesinato, organización criminal, resistencia a la autoridad y aun se investigan  sus posibles nexos con el PCC de Brasil.

Sobre los rumores que circularon en las redes sociales de una supuesta cadena de atracos coordinados, el Ministro Romero la descartó, señalando que la banda estaba compuesta por cinco integrantes, de los cuales, tres resultaron muertos y dos detenidos, por lo que pidió calma a la población ya que se implementó como medida de seguridad el denominado Plan Z en toda la ciudad para devolver la tranquilidad.

Concluyó indicando que el mensaje para la delincuencia es que no se tendrá ningún tipo de tolerancia con ella y adelantó que más allá de este hecho delictivo, se está coordinando con organismos de seguridad de países vecinos para tener una base de datos sobre los delincuentes que ingresan y salen de cada uno de ellos para cruzar información.

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