Trump parece estar decidido a patear el tablero de la política de acercamiento a Cuba que instauró su antecesor, Barack Obama.

Desde Miami, ciudad donde vive la mayor comunidad de cubanos en Estados Unidos, Donald anunció que cancelará el pacto que Obama concretó en diciembre del 2014 con Raúl Castro debido a cuestiones de principios democráticos que la isla debe cumplir.

El mandatario estadounidense exigió elecciones democráticas y libertad para los presos políticos en Cuba antes de redefinir las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Pero además, Trump acuso al régimen castrista de ser responsable de sembrar el ‘desastre’ en Venezuela y ejecutar acciones criminales contra toda forma de disidencia en su territorio.

La orden ejecutiva presidencial establece restricciones a los viajes de turismo de ciudadanos estadounidenses a Cuba, pero también veta los intercambios comerciales que beneficien a las empresas ligadas a las fuerzas armadas cubanas, señala el portal de noticias Infobae.com

Eventualmente este viraje en la política estadounidense hacia Cuba tendrá un impacto económico no estimado aun en las inversiones millonarias que varias empresas norteamericanas han hecho en viajes y turismo dirigidos a la isla. Adicionalmente, se espera que dicho impacto alcance a otros sectores a medida que las nuevas políticas se vayan aplicando, señalan algunos expertos en el tema.

Finalmente, la cuestión del embargo comercial se mantendrá, aseguró el mandatario, porque el desmonte del mismo solo es atribución del Congreso, enfatizó.

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