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Red Uno Bolivia.- El mayor sueño de la joven sudanesa Noura Husein era convertirse en maestra. El jueves pasado, 10 de mayo, sin embargo, fue condenada a muerte por un tribunal en la ciudad de Omdurman, la más grande de Sudán, en África,  por defenderse de su esposo, Abdulrahman Hamad, el hombre con quien su padre la obligó a casarse a los 16 años y quien era su violador.

Quedé en shock cuando el juez me sentenció a muerte por asesinato. Ahí me di cuenta de que iba a ser ejecutada y que mis sueños se quedarían sin realizar“, le dijo la joven a varias de las personas que le mostraron su apoyo y que estuvieron presentes durante el juicio, y argumentan que la tragedia no comenzó cuando Noura apuñaló a su esposo, sino tres años antes, cuando ella tenía 16 años y fue forzada a casarse con el beneplácito de su familia.

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Pese al homicidio en defensa propia, en Sudán, la justicia en estos casos dispone del mecanismo legal que instaurado en la Ley Sharia. Esta normativa señala que, por el asesinato, la familia del esposo de Noura podía pedir una compensación económica por su muerte. Eso fue lo que Eldin Salah, un activista del Movimiento de Juventud Africana, le dijo a la BBC.”Sin embargo, ellos eligieron la sentencia a muerte, que fue finalmente lo que determinó la corte”, agregó Salah.

Desde ese momento, la joven está en una carrera para huir de ese destino y poder “cumplir sus sueños”. Después de su matrimonio forzado, Noura se escapó varias veces de su nuevo hogar para refugiarse en la casa de sus padres.  Y ha repetido a quien quisiera escucharla que lo único que quería era terminar su educación básica y tratar de estudiar para ser maestra.

Durante casi tres años, Noura logró eludir a su marido, que la buscaba para que regresara a casa. Sin embargo, en algún momento —de acuerdo a su relato durante el juicio— fue engañada por su familia, quienes la regresaron junto a su esposo. Y solo seis días después de su retorno al hogar, él junto a varios familiares se organizaron para violarla dentro de su casa.

Entonces su marido reclutó a varios primos cercanos y los trajo a la casa, donde entre todos la sostuvieron mientras el marido la violaba”, le dijo Sarah ElHasan, una activista que apoya la causa de Noura en Sudán, a la cadena Al Jazeera.

Lo cierto es que, a los pocos días de la primera violación, el esposo intentó violarla de nuevo. Fue en medio del forcejeo entre ambos que ella lo apuñaló por la espalda, una herida que le causó la muerte.

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