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Red Uno Bolivia.- Al menos dos buques la corbeta Rosales y el destructor Sarandí habían detectado un ruido permanente y constante a unos 360 kilómetros de la costa argentina, a la altura de la Península de Valdés, en una zona que correspondía a la ruta que podría haber tomado el submarino en su viaje de retorno a la Base Naval de Mar del Plata.

“Se analizó la grabación del ruido y no corresponde a un patrón de golpes en el casco de un submarino en el sistema Morse. Es un ruido continuo, constante, que podría ser biológico”, dijo a la prensa Balbi, el portavoz de la Armada argentina.

El submarino que perdió contacto el 15 de noviembre a las 7:00 horas puede pasar 90 días sin ayuda externa, en cuanto a combustible, agua, aceite y oxígeno. Esto es, haciendo snorquel para renovar el aire y cargar las baterías, se hace una vez por día, o cada dos o hasta tres días.

“Ahora bien, si el siniestro lo obligó a ir a superficie, y está con escotilla abierta, no tendría problemas de oxígeno y en cuanto a víveres, siempre se llevan dos tercios más de los días programados de la misión. En estos casos son 10 días, y podrían tener víveres, racionándolos, hasta por 30 días”, informaron autoridades de la Armada argentina.

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