Cuando llega el invierno los hogares consumen más energía para contrarrestar las bajas temperaturas, y ello a su vez pone a funcionar varios tipos de aparatos caseros como estufas, calefones, hornos, termotanques,  calderas, braseros, etc., y todos ellos liberan un asesino silencioso que debes conocer.

El riesgo más común en invierno suele ser la intoxicación por monóxido de carbono (CO).

Este gas es toxico para el organismo humano y se caracteriza por ser incoloro, inodoro y no irritante, por lo que su presencia ante nuestros sentidos pasa desapercibida hasta que el daño ocurre.

Cuando el CO ingresa a nuestro organismo ocupa el lugar del oxígeno en la hemoglobina, lo que a su vez bloquea la transmisión de oxigeno del torrente sanguíneo a los tejidos y sobreviene la intoxicación.

Los síntomas básicos de una intoxicación por CO son:

  • Fatiga
  • Nauseas
  • Vómitos
  • Somnolencia
  • Sensación de hormigueo

Si la intoxicación ya ocurrió se deben hacer dos cosas: a) sacar a la persona afectada de inmediato a un lugar ventilado y b) el paciente debe recibir oxígeno en altas concentraciones para desalojar el CO de su organismo.

¿Cómo evitar la intoxicación por CO?

Las medidas más efectivas para evitar una intoxicación con este gas son las siguientes:

  1. No calientes tu hogar con hornos a gas.
  2. No debes quemar cosas en estufas o chimeneas cuyos ambientes no estén ventilados.
  3. Nunca instales el calefón en el baño de tu casa.
  4. Asegúrate de apagar las estufas o calefones antes de irte a dormir.
  5. Revisa detenidamente los escapes al exterior de todos tus aparatos de calefacción.
  6. Evita a toda costa calentar tu vehículo en un garaje cerrado. El monóxido de carbono es inofensivo cuando se dispersa en ambientes ventilados.
  7. Nunca quemes madera en tu casa dentro de ambientes cerrados. El humo de la madera tiene altas concentraciones de CO.

 

 

 

Compártelo en redes sociales