Los públicos duros están en todas partes y en todos momentos, desde tu propia familia hasta círculos sociales desconocidos para ti.

Debes entender que un público hostil no es aquel que, necesariamente esta en tu contra o que se las agarro contigo por gusto, también puede ser un grupo de personas que vienen predispuestas a adoptar comportamientos de confrontación por las características de los individuos que lo componen.

Cual sea el caso, aquí te presentamos algunos tips que te pueden ser mucha utilidad para manejar adecuadamente este tipo de públicos.

  1. Mantente tranquilo.

No pierdas la calma en ningún momento, de lo contrario perderás el control de la situación y todo tu trabajo se irá por tierra. Para calmarte debes manejar la respiración pausadamente; pon tu mente en blanco, desconéctate unos segundos de la situación, inhala y exhala aire por la nariz lentamente y luego relaja los nervios y vuelve a mirar a tu público.

  1. Utiliza dos herramientas poderosas; el sarcasmo y el sentido del humor.

Por lo general los públicos hostiles demuestran actitudes de ira o de burla ante el orador de turno, por ello es aconsejable que sepas cómo reaccionar ente cualquiera de estas situaciones.

Si estas ante un público violento que expresa ira o descontento evidente ante tu presencia, utiliza el sarcasmo para desviar los cuchillos punzantes que te disparan. Por ejemplo, si te atacan con frases como, “…usted es un tonto fracasado que no sabe lo que dice”, puedes responder con un buen sarcasmo como éste, “creo que después de todo soy un tonto simpático porque aún sigo vivo y escuchándole el día de hoy, ¿no cree?”.

Ahora si te toca lidiar ante un público que se burla una y otra vez de lo que dices, lo mejor que puedes hacer es utilizar a tu favor el sentido del humor.

Todo orador debe tener un sentido del humor estratégico, es decir, para objetivos específicos.

En estos casos si se burlan de ti responde con un chiste suave, una palabra de elogio ante tu agresor o burlándote de ti mismo sin adoptar un rol de payaso. Todo esto se hace, no para hacer reír al público sino para neutralizar los ataques.

  1. Adopta una postura de seguridad

Aunque el público parezca que te saca de quicio trata de mostrar seguridad, tanto en tu postura corporal como en el tono de voz. No olvides que los públicos hostiles tratan de anular al orador para que éste sucumba y así ridiculizarlo. Se trata de una ‘guerra psicológica’ donde tú no puedes perder.

Cuando lleguen los ataques mantén un tono de voz alto, -pero sin gritar-, al mismo tiempo párate derecho frente a ellos y repite lo que dice el punto 1.

Adicionalmente si la hostilidad se concentra en personas específicas que puedes identificar, tienes la opción de neutralizarlas mirándole fijo a los ojos y haciéndole una pregunta o comentario sarcástico. Con ello pondrás nervioso al agresor porque desviarás el centro de atención de todo el auditorio a esa persona y eso lo pondrá en situación de desventaja.

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