Cuando se hace referencia a la inteligencia emocional estamos tratando de comprender esa parte de la naturaleza humana que se pule con las relaciones sociales y nos permiten acercarnos más a lo que solemos llamar ‘felicidad’.

En una relación de pareja la inteligencia emocional se manifiesta de muchas formas, pero todas coinciden en esa convergencia de sensaciones y percepciones de uno hacia el otro que diseña el espacio ideal para convivir feliz.

Investigadores de renombre como John Gottman aseguran que las mujeres son naturalmente más inteligentes emocionalmente que los hombres. Esto hace que las féminas muestren más sensibilidad ante los problemas de su pareja, en tanto el hombre es algo ajeno a la empatía pero muy dado a la acción, considera Gottman.

Para desarrollar la inteligencia emocional es necesario que el hombre busque equilibrar sus capacidades en este campo con el de la mujer, y para lograrlo debe aprender a dejar de percibir la relación  como un campo de poder y abrirse a la influencia de la mujer.

Allí se encuentra uno de los grandes secretos de la inteligencia emocional en las relaciones de pareja; en la predisposición de dejarse influenciar mutuamente, abriendo el paraguas de los sentimientos y las emociones íntimas en una comunión  pactada.

Visto en la convivencia diaria esto se traduce en acciones similares a compartir lo que sentimos con nuestra pareja, tener voluntad de escuchar los problemas del otro, entender que ninguno de los dos tiene más poder en la relación, ser sincero y gentil en la forma que expresamos nuestra molestia por algo a nuestra pareja y apagar juntos el fuego de los conflictos impidiendo que éstos escalen.

En síntesis, según Daniel Goleman, -uno de los grandes apóstoles de la inteligencia emocional-, sugiere ejercitar nuestra sensibilidad afectiva y perceptiva en la forma de empatía, lo cual es esencialmente importante porque permite a la pareja identificar emociones y expresarlas. Este tipo de procesos tiende a re-cablear los puntos débiles de la relación y las reemplaza por conexiones fuertes, profundas y duraderas.

 

 

 

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