Detrás de su cabello largo de tono rojo encendido, su nariz alargada en forma de flecha, las orejas puntiagudas, sus labios con espigas de plata y  los tatuajes, además de  los implantes en diferentes partes del cuerpo, se esconde el denominado “Caím, El hijo del Diablo Colombiano”, (44),  quien está en Bolivia.

Su primer tatuaje se lo hizo cuando tenía 13 años, “Muchas personas me vieron con los cuernos y me asimilaron con el Diablo, pero no me disgusta”, dijo Caím mientras orgullosamente enseñaba cada uno de sus implantes y los tatuajes, que están en un 70% (por ciento) de todo el cuerpo.

Caím es padre de familia y le gusta ser el centro de atención, por lo que se denomina “una vitrina del tatuaje”.

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