Es posible hacer donuts más pequeños que la yema de un dedo. Elaborados, por supuesto, con huevos tan diminutos como un garbanzo, cocinados a fuego lento en una cocina que parece de Pinypon y empaquetados en una cajita tan chiquitita como un paquete de cerillas. La tendencia de preparar comida casi microscópica lleva tiempo arrasando en Japón y no deja de ganar popularidad en todo el mundo. No es para menos.

Las recetas que estos minuciosos cocineros comparten en sus canales de Youtube hipnotizan, generan admiración y cierto enganche. Los vídeos acumulan millones de visitas (algunos incluso decenas de millones) y son el pasatiempo favorito de los amantes de la gastronomía y la procrastinación.

Muchos de estos chefs elaboran sus miniherramientas, utilizan pequeñas miniaturas de coleccionista y se las ingenian para calentar con una vela o conseguir los ingredientes más inverosímiles en tamaño XXS.

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