Por tradición y para una buena cosecha local, así como pescados, camarones y otros mariscos, los indios de ese pueblo realizaron una ceremonia simbólica con el fin de unir a la princesa (el cocodrilo) con Victor Aguilar, alcalde del lugar y de esta manera traiga abundancia a todos los habitantes.

Los novios salieron con música de banda a realizar una procesión por toda la ciudad, para luego llegar a la ceremonia donde fueron recibidos con cohetes y mucha algarabía, posteriormente bailaron e incluso a pedido de todos los asistentes, se dieron un beso en la boca la novia (el cocodrilo) y el novio (la autoridad).

 

 

 

 

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