A diario millones de personas se abren una cuenta en alguna red social, un sitio web de pagos, una web para descargar música o un proveedor de email sin saber lo que pasa cuando aceptan los Términos y Condiciones durante el registro.

Detrás de estos extensos y enredados contratos se esconden intenciones siniestras en las cuales existen intereses de algunos gobiernos y ambiciones comerciales de grandes corporaciones.

Por ejemplo, cuando te abres una cuenta en Facebook, aceptas unas políticas de privacidad que le dan a esta red social todos los derechos para vender tu información a terceros, pero además pierdes el derecho al olvido. Es decir, aunque cierres tu cuenta toda la información que allí depositaste se mantendrá como copia en los servidores de Facebook por todo el tiempo que la compañía disponga.

En el caso de WhatsApp sucede algo similar. La aplicación de propiedad de Facebook usa tus datos y los comparte con la red social, la cual tiene el derecho de vender tus datos a corporaciones comerciales que pueden ofrecerte publicidad altamente segmentada y personalizada. También es importante que sepas que WhatsApp considera que, al usar su sistema aceptas todos los Términos y Condiciones de su servicio, los cuales pueden ser modificados a discreción y le dan autorización a la aplicación de guardar en sus servidores todas las grabaciones de tus llamadas y mensajes a perpetuidad.

La trilogía se completa con Instagram, también propiedad de Facebook. Esta popular aplicación de fotografías hace lo mismo que WhatsApp, lo cual no debería sorprenderte si tu información personal subida a Instagram termina en las bases de datos de otras empresas que no conoces.

Google, el gigante de las búsquedas en Internet hace miles de millones de dólares al año utilizando la información que colocas en sus servicios (Gmail, google plus, Play Store, Chrome, etc) con fines comerciales dirigidos a terceros. Además, Google te dice que puede guardar, reproducir o compartir tu información personal que cae en las cookies que te colocan cuando usas su navegador por ejemplo.

Y por si eso fuera poco, también Apple es parte de este lado oscuro.

Si alguna vez has comprado música en iTunes, la empresa de la manzana te obligó antes a aceptar sus políticas de privacidad que te quita cualquier propiedad sobre los servicios que pagaste. Te dejan bien claro entre sus montañas de letras que solo te venden una licencia, no eres dueño de nada y pueden revocar dicha licencia si se les ocurre.

La cereza del pastel es más complicada aun debido a que todas estas grandes compañías estadounidenses están sometidas a las leyes de aquel país, las cuales les obligan a entregar información de sus usuarios si es de interés para el gobierno de Estados Unidos.

Ahora que sabes todo esto recuerda ser más cauto a la hora de subir, compartir y publicar información sensible en estos sitios web, de lo contrario nunca sabrás donde pudo ir a parar tu privacidad.

 

 

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