Algunos países como Suecia y Dinamarca están tomando medidas sin reversa para eliminar el dinero físico de sus bases monetarias. Y la razón más importante para ello tiene que ver con el avance de la tecnología en los medios de pago y los problemas colaterales derivados de la impresión y manipulación del dinero tangible.

Según estadísticas del Banco Internacional de Pagos, en el año 2015 el dinero en efectivo fue el principal medio de pago en el mundo con un 85% de participación en el número de transacciones y un 60% en el volumen total de pagos, cita el investigador Rodrigo García de la Cruz en el diario español El País.

Si bien el dinero físico aún sigue predominando en el universo de transacciones mundiales, el segmento de la población que paga y cobra por medios electrónicos está en aumento.

El fenómeno de la ‘digitalización’ del dinero avanza a paso seguro en los resquicios que deja la bancarización de la población en muchos países del mundo. Por ejemplo, en África el volumen de transacciones de pagos móviles crece aceleradamente en el vacío que deja un alto porcentaje de personas que no tienen acceso a una cuenta bancaria.

Hasta el momento los bancos no han logrado encontrar la vía adecuada para facilitar la apertura de cuentas con la facilidad y rapidez con que una ‘wallet’ de un medio de pago móvil o de criptomonedas lo hacen. Solo así se explica lógicamente que existan actualmente en el mundo unas 2.500 millones de personas sin acceso a servicios bancarios, sin embargo la penetración de los servicios móviles en los países supera el 90% en el peor de los casos.

En el año 2015 la ATT informaba que en Bolivia la penetración del servicio móvil alcanzó el 100%, un dato incontrastable con el nivel de bancarización nacional que, según la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) en 2012 era apenas del 38%.

Con el avance de las tecnologías aplicadas a las finanzas (Fintech) y la popularización de ciertas criptomonedas como el Bitcoin, las transacciones se van desplazando hasta los teléfonos móviles, dejando rezagado incluso  el uso de las tarjetas de plástico.

Finalmente, no es menos importante apuntar que, cada vez más gobiernos están buscando alternativas para reducir los niveles de fraude y evasión fiscal. El dinero físico hace muy difícil este desafío, lo que lleva a los bancos centrales a mirar el mundo de posibilidades que ofrece el manejo seguro del dinero digital.

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