Red Uno de Bolivia.- Si hay un infierno el Insomnio Familiar Fatal (IFF) es lo más cercano a ello en vida.

Se trata de un tipo de insomnio que no se puede tratar, es progresivo y termina con la muerte del paciente. Este mal fue descubierto en 1986 por el neurólogo italiano Elio Lugaresi en una familia del norte de Italia.

Básicamente el IFF se define como una enfermedad neurológica que se hereda en un 50% de los casos en los miembros de una misma familia, de ahí el nombre. Esta compleja alteración genética afecta el sistema nervioso central deteriorándolo hasta niveles extremos que resultan irreversibles para la ciencia médica.

El IFF ha sido vinculado a una mutación de un tipo de proteínas llamadas priones. La enfermedad se manifiesta porque los priones rompen el equilibrio celular y producen más priones, saturando el cerebro con una carga patógena de estas proteínas.

 

El rango de edad en que suele aparecer el IFF se sitúa entre los 25 y 80 años, sin embargo es más frecuente en los 50 años y solo afecta a una de cada 33 millones de personas, según las estadísticas médicas.

Quien padece de IFF verá que su incapacidad de dormir se agrava, la fatiga y el cansancio extremo se vuelven insoportables y no importa cuanto lo intente y qué tipo de medicamentos o tratamiento médico reciba, nunca podrá conciliar el sueño.

De a poco el enfermo va descendiendo al infierno en los síntomas degenerativos del IFF hasta llegar a las etapas finales cuando es presa de alucinaciones, alteración severa de la conducta para entrar finalmente en coma y morir.

 

 

Como dato adicional es importante saber que el IFF no tiene cura, por tanto quien lo padece está condenado irremediablemente a una muerte segura al cabo de unos 18 meses aproximadamente.

 

 

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