Hace una década irrumpió como una tendencia potente la educación en línea y desde entonces no ha parado de crecer.

Al principio la idea de incorporar la educación virtual en los procesos de aprendizaje se limitaba a ciertas necesidades empresariales, sin embargo, el nuevo enfoque de formación no presencial probó ser exitoso, lo que abrió un mundo de oportunidades para personas y compañías en este nuevo paradigma en desarrollo.

Actualmente la educación en línea gana espacio  a la educación tradicional y las ventajas de este nuevo modelo de formación son muchas.

Flexibilidad de aprendizaje.

La educación virtual ha construido procesos de aprendizaje altamente flexibles que se ajustan a las capacidades y los tiempos del estudiante. Esto representa una fuerza que tiende a invertir la dirección del proceso de aprendizaje tradicional respecto a la heterogeneidad de condiciones en un salón de clases.

Deslocalización geográfica.

Cada estudiante puede cursar una carrera profesional y certificarse desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento del año. La deslocalización geográfica ha incrementado sustancialmente las posibilidades de acceso a un listado cada vez mayor de ofertas académicas de una red de institutos, academias y universidades en línea que crece exponencialmente cada año.

Costos accesibles.

Debido a que la formación virtual demanda mucho menos costes administrativos y de mantenimiento de infraestructura, los centros educativos on line  están en condiciones de ofrecer matriculas mucho más económicas que una escuela presencial. Por ejemplo, los costes de formación de una maestría de excelencia on line pueden ser hasta un 400% más baja que una tradicional equivalente.

Por otro lado, el movimiento económico que arrastra el e-learning tiende a subir a gran velocidad.

Según Fernando Calderón, director de Mercadotecnia y Relaciones Públicas de OCC Mundial, el mercado del e-learning en 2014 era de 90,9 billones de dólares en el mundo, y para el 2017 se estima que alcance los 255,5 billones.

Además de constituirse como una corriente en auge, la formación virtual empuja la democratización del mercado educativo, generando con ello un incremento de la competitividad laboral en una sociedad cada vez más globalizada.

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