Desde sus inicios un hecho muy extraño viene sucediendo en la Copa Confederaciones. El equipo que gana este torneo no puede repetir su hazaña en la siguiente Copa del Mundo.

Varias selecciones ya han pasado por este túnel de inexplicables coincidencias. Por ejemplo, en la penúltima Copa Confederaciones, Brasil se coronó campeón con un record espectacular de victorias y ‘jogo bonito’, el cual coronó con una goleada épica ante el último campeón mundial, España.

Y en la Copa del Mundo siguiente, la selección carioca quedó estrepitosamente eliminada en semifinales con una goleada de ‘Ripley’ por 7 a 1 ante Alemania.

Los germanos ahora tendrán que romper este grotesco agujero negro deportivo, demostrando con su equipo de primera en Rusia 2018 que la maldición de la Copa Confederaciones es una suma de simples coincidencias.

 

 

 

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