Aunque ciertas variedades de insectos pueden considerarse un manjar en algunas culturas, es probable que la Humanidad aun no esté preparada para el consumo masivo de este tipo de animales.

En el año 2013 la FAO explicaba en un informe de 200 páginas los beneficios del consumo de insectos como una forma de combate contra el hambre mundial. Según esta agencia de Naciones Unidas, en el planeta unas 2.000 millones de personas complementan sus dietas con variedades de insectos.

Animation GIF - Find & Share on GIPHY

Y es que los insectos, -según el citado informe- son ricos en cobre, hierro, magnesio, manganeso, fosforo, selenio y zinc. Ciertas especies de saltamontes, hormigas, escarabajos, orugas o gusanos pueden tener un potencial de proteínas, minerales y nutrientes de alta calidad igual o superior a las carnes rojas, blancas o el pescado.

Otros beneficios de esta dieta se relacionan con el bajo impacto ambiental que tiene el consumo de insectos, la facilidad y el bajo coste económico de producción de criaderos de varias especies de insectos y el valor calórico como suplemento alimenticio que aportan los insectos a los niños con problemas de desnutrición.

Si bien en varias zonas de Asia y África los insectos son parte importante en la dieta de varias culturas, en el resto del mundo son vistos como plagas e inspiran miedo antes que hambre.

Al margen de ello, el crecimiento demográfico de la población mundial y los problemas ambientales podrían empujar a la Humanidad en el futuro hacia la búsqueda de nuevas formas de alimentos abundantes y sostenibles, comenta el informe.

Compártelo en redes sociales