Antes si querías conseguir un buen empleo en Silicón Valley debías comenzar por mostrar unas credenciales de formación de altísimo valor. Sin un título de Harvard, MIT, Caltech, Stanford, Yale o Princeton como mínimo no podías ni siquiera presentarte a una entrevista de trabajo en ninguna de las grandes corporaciones del Valle del Silicón.

Pero en los últimos años esa tendencia está cambiando.

Empresas como Google están siendo pioneras en implementar nuevos paradigmas de contratación que valoran mucho más el peso de las competencias laborales y la ética profesional sobre el origen de los títulos universitarios.

Otras compañías en Silicón Valley están siguiendo este camino, por lo que las búsquedas de nuevos talentos ahora se enfocan en la medición de habilidades para resolver problemas atípicos en las rutinas de trabajo. El talento atípico no se corresponde necesariamente con la obtención de un título universitario.

Estos talentos sin credencial se denominan en Estados Unidos, los dropouts.

Ejemplos de dropouts legendarios en Silicón Valley son Mark Zuckerberg, el creador de Facebook; Steve Jobs, fundador de Apple; Bill Gates, el visionario que dio vida a Microsoft o los genios de Google, Seguéi Brin y Larry Page.

Esencialmente lo que buscan estas compañías es la energía de la creatividad atípica, el pensamiento innovador no convencional y la capacidad de iniciativa para el desarrollo de nuevos proyectos, declaró en 2013 al New York Times, Laszlo Bock, vicepresidente de Recursos Humanos de Google.

El mismo Bock complementó: “Una de las cosas que hemos aprendido tras analizar todos los datos de nuestro proceso de selección es que el expediente académico y la puntuación de los candidatos en los test son inútiles como criterio de contratación. Lo que realmente nos da mejores señales del potencial del candidato  son las entrevistas conductuales estructuradas que impiden que el entrevistador saque sus propias conclusiones”.

Por su parte, Sam Ladah, director de organización de talento de Intel apunta que su compañía juzga a los potenciales empleados en función de sus habilidades sin considerar el diploma universitario.

Este nuevo enfoque se impone en las compañías del sector tecnológico en Estados Unidos, sin embargo el resto de las industrias aun esta un paso atrás manejando el viejo esquema credencialista elitista que siempre caracterizó a las grandes firmas anglosajonas.

Lo cierto es que algunos estudios demuestran que el paradigma de las habilidades por encima del diploma gana terreno en el mundo corporativo de los países altamente industrializados. De a poco las grandes firmas irán migrando hacia este nuevo enfoque debido a la necesidad de potenciar el nivel de competitividad en un mercado que condensa sus expectativas más en el producto que en el poder de la marca, señala un informe de PWC del año 2016.

 

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