Un experimento llevado a cabo con 72 voluntarios a cargo de la Anglia Ruskin University demostró que las llamadas ‘funciones interoceptivas’ no solo están relacionadas con nuestras propias emociones, sino que además nos permiten percibir las emociones de otras personas.

Este tipo de funciones son sensaciones o estímulos que proceden de los órganos internos  y proporcionan información sobre ellos. En este caso, la investigación reveló que este tipo de funciones relaciona la capacidad de precisión de las mediciones de nuestros propios latidos cardiacos con la percepción de las emociones de otros individuos.

El estudio descubrió también que esta capacidad de percibir estados mentales ajenos se limita solo a los emociones, pero resulta incapaz para leer los pensamientos. Hasta el momento no existe evidencia científica que vincule las sensaciones internas con el desarrollo de capacidades para leer la mente de otros, afirma el estudio.

Finalmente, los investigadores consideran que estos resultados son importantes en la medida que las personas puedan aprender a precisar mejor sus latidos y por tanto gestionar de mejor manera sus propias emociones al tiempo que afinan la percepción de las de otros. Todo ello, en última instancia desarrolla más la empatía en los seres humanos y mejora las interacciones sociales a lo largo de su vida, señala el estudio.

 

 

 

 

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