Durante una entrevista el Príncipe Harry manifestó que nadie en la familia real británica desea ocupar el trono, pero cumplirán con su deber a su debido tiempo. Al mismo tiempo agregó que lo que hacen no es por ellos mismos, sino por el  bien de todos.

 

Por otro lado criticó que lo hayan obligado a caminar detrás del féretro de su madre durante la procesión por las calles de Londres tras la muerte de la princesa Diana en agosto de 1997.

Con tan sólo 12 años y con el mayor de los dolores de un hijo al perder a su madre, tuvo que caminar un largo recorrido junto su padre, el príncipe Carlos, su hermano William y su tío, el conde de Spence, rodeado de miles de personas que lo miraban y millones que lo hacían por televisión. “Eso no se debería hacer con un niño”, aseguró el príncipe.

En cuanto a su mamá, el joven príncipe la recuerda de la mejor manera y agradece que ella le haya enseñó la vida ordinaria que llevan él y su hermano William y dijo que cuando tenga hijos hará lo mismo con ellos.

Confesó que la muerte de su madre le cambió la vida totalmente y que durante muchos años suprimió sus emociones, fue a sus 28 años de edad que por consejos de personas cercanas y su propio hermano, que buscó ayuda profesional para superar la pérdida de su madre.

 

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