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Red Uno Bolivia.- Un equipo de investigadores de la Cornell University volvió a analizar los cráneos, y encontró indicios de que estas personas tenían una mejor alimentación que aquellas otras cuyos cráneos no fueron deformados. Y casi no muestran heridas o magulladuras.

Las calaveras pertenecen a la cultura Paraca, que vivió en el Perú precolombino. Los primeros fueron descubiertos en 1927. Para lograr esa deformidad, las cabezas de las recién nacidos eran sometidas a la presión de dos piezas de madera atadas a su cabeza con un paño.

Entre las conclusiones se destacan que estas mujeres pertenecían a una clase social más elevada o privilegiada, vinculada tal vez con algún culto religioso. Y que, por tanto, la deformidad de su cráneo era un símbolo de estatus que las diferenciaba del pueblo llano.

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