El ciberbullying se entiende cuando un menor de edad acosa, hostiga, humilla, molesta o amenaza a otro menor mediante el uso de las Tecnologías de Información Comunicación (TIC). Según los especialistas se manifiesta generalmente entre los 12 y los 19 años de edad.

Para que haya ciberbullying tienen que haber solo menores involucrados, de lo contrario la figura refiere a otra variedad de ciberacoso.

Los medios más comunes para hacer ciberbullying son la Internet y los teléfonos móviles, sin embargo esta modalidad de abuso parece extenderse a toda forma de comunicación virtual que surge.

Milagros Figueroa Campos, profesora de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que, el bullying se diferencia del ciberbullying básicamente en la manera de usar la identidad por parte del agresor. Los victimarios del ciberbullying usan el anonimato, mientras que en el bullying corriente la identidad del agresor es conocida desde el principio por la víctima.

Perfil del agresor

Los practicantes de ciberbullying son menores de edad que usan el anonimato como forma de reflejo de ciertos rasgos reconocibles de personalidad, comenta Mark Patterson, PhD en Psiquiatría infantil e investigador de la Universidad de Washington.

El doctor Patterson destaca tres características sobresalientes del agresor por ciberbullying: es una persona poco sociable, es un ser con problemas de conducta asociado a traumas familiares y además tiene un buen manejo de las TIC’s.

Perfil de la victima

Según coinciden varios estudios sobre el ciberbullying, las victimas suelen ser chicos y chicas tímidos, con baja autoestima, se sienten negativamente diferentes a los demás y tienen una estructura emocional muy débil.

¿Qué hacer?

Hay muchas maneras en que un(a) joven puede contener los efectos del ciberbullying. La doctora Figueroa sugiere estos cinco en particular:

  1. Ignorar las provocaciones. Relajarse y autosugestionarse para tomar una actitud indiferente ante esta clase de estímulos negativos.
  2. No compartir datos personales con personas desconocidas o en medios virtuales que no inspiran confianza.
  3. Si se produce al acoso, guardar las pruebas para identificar y denunciar posteriormente al acosador.
  4. Pedir ayuda a personas adultas o autoridades si el acoso continua o se agrava.
  5. Evitar molestar u ofender a través de medios virtuales a personas desconocidas (chat, foros, redes sociales, etc).

 

 

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