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Red Uno Bolivia.- Es común que programes tu alarma del móvil o del despertador diariamente y la apagas pensando en “10 minutos más”. Pero lo que seguramente no sabes es que no van a ser 10, sino nueve. Para conocer la respuesta tenemos que retroceder a cuando se inventó el botón de snoozeel que permite posponer la alarma, allá por los años 50 del siglo pasado.

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Dicho botón se inventó cuando, los engranajes de los relojes ya habían sido estandarizados en ciclos de 10 minutos, pero para poder añadir un engranaje para esta nueva función sin que el resto perdiera sincronía, los especialistas determinaron que el ciclo del snooze debía ser mayor o menor de 10 minutos, pero no de 10 y al final, los fabricantes decidieron que nueve era el tiempo indicado.

Ante esta situación los expertos manejan dos hipótesis:

-Argumentan que a los 10 minutos se entra a la etapa más profunda de sueño, por lo que habrían menos probabilidades de despertar si se pospusiera más la alarma.

-A los diez minutos suponen una barrera psicológica. Era más fácil vender un intervalo breve, ya que así los dueños de los despertadores podían engañarse a ellos mismos con la idea de que esta nueva funcionalidad no influiría en su puntualidad mañanera.

 

Como normalmente los usuarios solían tardar un tiempo en reaccionar y apretar el botón desde que sonaba la alarma, los ingenieros que lo crearon creyeron que nunca se darían cuenta de la diferencia de segundos.

Con los relojes digitales también resultó más sencillo posponer la alarma 9 minutos en lugar de 10, porque el cálculo se podía hacer con un sólo dígito.

Después, cuando llegaron los smartphone, los ingenieros que comenzaron desarrollar la aplicación del snooze en estos pensaron que el de los 9 minutos era el estándar, y así lo dejaron, si bien en la mayoría se puede modificar.

 

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