Hikikomori significa en japonés ‘apartarse, estar recluido’, lo que resume a cabalidad la característica más importante de este problema de comportamiento social.

Los especialistas alertan que si una persona se recluye voluntariamente cortando toda forma de contacto físico con el mundo exterior por al menos 6 meses puede estar experimentando el Síndrome de Hikikomori.

El que padece este mal se considera una persona ‘normal’ en los términos que establece la Psicología y la Psiquiatría, sin embargo vive inmerso en una situación conflictiva que le impide establecer vínculos sociales por periodos prolongados.

La palabra ‘Hikikomori’ fue acuñada por el psiquiatra japonés Tamaki Saito en el año 2000 y desde entonces se denomina así al tipo de comportamiento que hace del confinamiento una forma de vida.

Si bien este mal afecta a hombres y mujeres, en los varones parece acentuarse un poco más, especialmente en edades que comprenden entre los 17 y 25 años, según revela un estudio de la Universidad de Tokio del año 2008.

Según la creencia popular, el Hikikomori crea un diseño de conducta a-social y anti-social en la cual el afectado tiende a dormir de día y pasa las noches en vela jugando videojuegos o navegando por Internet. Estudios recientes mostraron que en realidad solo el 10% de los que padecen el Hikikomori se refugian totalmente en la tecnología para comunicarse con el resto del mundo.

Al parecer las causas que originan este síndrome no están del todo claras, sin embargo puede estar multideterminado. Lo cierto es que los registros revelan que, entre los afectados existen coincidencias bien pronunciadas en fenómenos traumáticos ocurridos en el pasado y modelos de comunicación familiar incipiente en el presente.

Por otro lado, los síntomas son fácilmente identificables. Entre los más importantes se cuentan el rechazo a asistir el colegio, la universidad o el trabajo, pérdida total de amigos, baja autoestima, personalidad depresiva, insomnio y escasa tolerancia a la frustración.

Los jóvenes Hikikomori generalmente son víctimas de una aplastante presión familiar inducida para tener éxito en la vida o, en otros casos viven inmersos dentro de una red de comunicación familiar escasa y carente de valor para el afectado.

Fuera de Japón ya se han detectado casos en aumento de Hikikomori en otros países asiáticos como China, Corea del Sur, Vietnam y Singapur.

España por su lado registra 200 casos y Alemania más de 300. En Estados Unidos aún no existe consenso en la comunidad de especialistas  sobre el término para señalar casos semejantes. Por el momento en África y Latinoamérica no se reportan casos con esta tipificación, aunque es posible que ciertas fobias estén mutando y puedan convertirse en auténticos Hikikomori en estos lugares.

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