El teletrabajo es básicamente una subespecie moderna del concepto clásico del trabajo que se basa en cumplir tareas fuera de las oficinas de una empresa.

En el mundo suman las empresas que están adoptando este sistema de trabajo debido a las ventajas comparativas que esto representa en materia de costes administrativos de mantenimiento de espacios y sistemas de control de la productividad de los empleados.

Las posibilidades de desarrollo del teletrabajo están fuertemente vinculadas a la confección de nuevas tecnologías de sistemas de monitoreo remoto desde los centros empresariales y las estaciones de control de los teletrabajadores.

Datos del Departamento de Trabajo de Estados Unidos indican que en 2015 las empresas de este país redujeron un 8% su plantilla de empleados en oficinas y las sustituyeron por teletrabajadores.

Por otro lado, el Departamento de Comercio estadounidense revela que en 2014 las corporaciones del país del norte destinaron un 13% de sus presupuestos anuales a la instalación de estaciones de control remoto donde ejercerán funciones grupos de trabajadores.

En sus diferentes modalidades, el teletrabajo puede presentarse en distintos tipos de vinculación contractual, pero también tiene variantes respecto a las características del espacio deslocalizado que ocupan los empleados.

Respecto al primer caso, un teletrabajador puede ser cuentapropista o estar sometido a un régimen de horario y producción similar a un empleado de oficina pero trabajando desde una estación remota.

En el segundo caso, el espacio laboral puede ser un área de la empresa situado fuera de su alcance de control directo y en otros puede ser el domicilio del propio trabajador.

Una de las principales innovaciones que el teletrabajo está incorporando en la organización de las empresas se relaciona directamente con el fruto de la jornada diaria. Elementalmente, con el teletrabajo en crecimiento las nuevas tecnologías de comunicación entre el empleado y la empresa empujan el desarrollo del enfoque por objetivos. Esto quiere decir que ahora las empresas están más interesadas en obtener óptimos niveles de productividad laboral con empleados trabajando a distancia que un ejército en oficinas trabajado 8 horas con pérdidas de tiempo acumuladas y recurrentes.

Desde el lado del teletrabajador, el nuevo paradigma presiona a un aprendizaje constante de conocimiento y uso de tecnologías emergentes, lo cual da forma a un mercado laboral más competitivo.

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