Durante una  reciente visita a las ruinas de Tiahuanaco, la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, Alcira Sandoval destacó el modelo de preservación y conservación iniciado en Tiahuanaco como referente para otros sitios arqueológicos en todo el mundo.

Sandoval expresó estas palabras en referencia directa al programa implementado desde el 2015 en la Pirámide de Akapana, una reliquia que forma parte de las ruinas de Tiahuanaco.

El programa al que hace referencia la alta funcionaria de la Unesco incluye un laboratorio de arqueología y un Archivo en el centro arqueológico de las ruinas. En el laboratorio se pueden observar equipos y herramientas especializadas que sirven para tratar adecuadamente las piezas, pero también sirven de apoyo para dar sostenibilidad a las investigaciones, afirma Mario Pachaguaya, jefe de investigación del Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiahuanaco.

Los equipos que se adquirieron para este programa tuvieron un costo de 100 mil dólares americanos, fondos que fueron desembolsados tanto por la Unesco como por la cooperación japonesa en Bolivia.

Tiahuanaco es una de las principales riquezas culturales y arqueológicas de Bolivia y parte importante de su patrimonio histórico. Según investigaciones arqueológicas, la civilización de Tiahuanaco surgió aproximadamente 1.580 años a.C, alcanzando su mayor esplendor en el 724 d.C y su declive se estima pudo ocurrir hacia el año 1.187.

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