ESTILO DE VIDA

Red Uno de Bolivia.- Si lo pensamos detenidamente, nos damos cuenta de que casi todos los días nos vemos en este aprieto, ya sea por un café con nuestro jefe, por unas copas con nuestros amigos o por una cena romántica, se debe definir ¿Quién paga?.

Existe una situación muy clara en la que no puede haber dudas: Si sugieres el plan y dices que invitas tú, pagas sí o sí. Todo esto para evitar las dudas de: ¿Si pago yo, estoy poniéndome en un plano superior respecto al que no paga? ¿Si no soy yo el que invita, los demás me van a considerar un tacaño?

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Demasiadas variables con multitud de matices que provocan situaciones embarazosas, más si estás con pareja. Reconozcamos que los tiempos han cambiado mucho, y tiempo atrás dudar hubiera sido un error de dimensiones colosales, toda una ofensa para nuestra acompañante: El hombre pagaba sí o sí.

Culturalmente en nuestro país está regla se mantiene, aunque ahora ha ido siendo más flexible con las nuevas generaciones, siendo que el 50/50 no es visto ya como una falta o un acto de ‘tacañería’.

La consejera familiar, Edith Iza de Frege, nos recomienda: “Si lo que quieres es sugerir que cada uno paga lo suyo, usa la frase ¿salimos a tomar algo?” así queda implícito que el desembolso debería ser “a mitas”. Ello no evita que, de nuevo, cuando se hace entrega del recibo, surja la inevitable competición por el hoy pago yo”.

 

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