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Red Uno Bolivia.- En Nueva Orleans algunas familias piden para sus fallecidos “embalsamamientos extremos” a una de las funerarias con más tradición de la ciudad como una alternativa para las familias que prefieren ponerlos en situaciones cotidianas para recordarlos tal y como eran en vida.

Esta práctica surgió por primera vez en Puerto Rico en 2008, como una forma más festiva de despedirse de los muertos lo que tomó como ejemplo, la Funeraria Marín ha preparado varios difuntos, haciéndolos posar.

Dos semanas después de morir asesinado de un disparo a los 18 años, Renard Matthews presentaba el mismo aspecto que habría tenido en vida. Para su velatorio, dispusieron a Matthews sentado en una butaca, delante de un televisor, con las manos cerradas en torno a un control de PS4 y “jugando” NBA2K. Y no solo eso: el joven llevaba gafas de sol, calcetines, chanclas y una camiseta de los Celtics, y tenía un paquete de Doritos y cerveza de raíz a un lado. Todo se organizó así por deseo expreso de la familia.

Cuando Mickey Easterling —miembro de la alta sociedad de Nueva Orleans famosa por sus extravagantes fiestas— murió, dos años después, su familia dio indicaciones a la funeraria Jacob Schoen & Son para que la pusieran como si estuviera en una última fiesta póstuma, ataviada con su característica boa de plumas, un cigarrillo en una mano y una copa de champagne en la otra. Luego llegó Miriam Burbank, fan de los Saints, cuyas hijas acudieron a Charbonnet para que recrearan la manera en que siempre la recordarían: sentada a la mesa, vestida de negro y dorado, con un cigarrillo mentolado entre los dedos y una lata de cerveza Busch junto a ella.

Vivimos en una época en la que es posible lanzar las cenizas de nuestros seres queridos al espacio, por lo que los embalsamamientos no tradicionales no son más que otra forma creativa de rememorar a los difuntos y de cambiar la narrativa en torno a la muerte.

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