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Red Uno de Bolivia.- Tras recordarse casi 17 años después de que su hijo orquestase el mayor ataque terrorista de la historia de Estados Unidos, Alia Ghanem, la madre de Osama Bin Laden, concedió una entrevista al diario The Guardian para explicar cómo era su hijo antes de la radicalización que terminó convirtiéndole en el hombre más buscado del planeta: “(Osama) era un buen chico, me quería mucho”, justifica ella. “Mi vida fue muy complicada porque él estaba lejos de mí”.

Instalados en su mansión en la ciudad de Jeddah, Arabia Saudita, que ha servido como hogar para varias generaciones de los Bin Laden, una de los clanes más pudientes del país, la madre del ex líder de Al Qaeda concedió una entrevista al diario británico acompañada de sus otros dos hijos, Ahmad y Hassan, y su segundo marido, Mohammed al-Attas, que crió a los tres hermanos.

Alia recuerda a su hijo como un chico tímido pero bastante inteligente que llegó a convertirse en un hombre fuerte, decidido y piadoso mientras estudiaba económicas en la Universidad Rey Abdulaziz de Jeddah, el mismo sitio donde tuvieron lugar los primeros pasos de su radicalización.

“La gente que conoció allí le cambió, se convirtió en un hombre diferente”, indica Ghanem durante la entrevista. Uno de esos hombres fue Abdulllah Azzam, miembro de la Hermandad Musulmana que más tarde tuvo que exiliarse de Arabia Saudita y que terminó convirtiéndose en el consejero espiritual de Osama.

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Era un muy buen chico hasta que conoció a unas personas que le lavaron el cerebro. Puedes llamarlo un culto, tenían dinero para la causa. Siempre le dije que se abstuviese de juntarse con ellos, pero me quería tanto que nunca llegó a admitirme lo que estaba haciendo”.

De hecho, según explica durante su charla con The Guardian, Osama llegó a ser un hombre respetado incluso por su propio país cuando decidió viajar a Afganistán a principios de los 80 para luchar contra la ocupación rusa.

“Todos los que le conocieron en su primera etapa le respetaban. Al principio estábamos muy orgullosos de él, e incluso el gobierno saudí le trataba de una forma noble, con respeto, pero entonces llegó el Obama mujahid (yihadista)”. “Estoy muy orgulloso de él en el sentido de que es mi hermano mayor, me enseñó muchas cosas, pero no creo que pueda estar orgulloso de él como hombre. Llegó al estrellato a escala global, pero fue todo para nada”, apunta Hassan, uno de sus medio hermanos.

“Nunca se pasó por mi cabeza que pudiera llegar a convertirse en un yihadista, nos enfadamos muchísimo cuando nos enteramos, ojalá nada de esto hubiese sucedido. ¿Por qué tiraría todo por la borda de esa manera?”, lamenta su madre siete años después de su muerte.

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“Ella le quería tanto que se niega a culparlo, prefiere hacerlo con aquellos que le rodeaban. Sólo conoce su parte buena, la que todos podíamos ver, pero nunca llegó a conocer su lado yihadista”, explica Ahmad una vez que su madre no puede escucharlo.

“Cuando oímos lo de Nueva York me quedé impactado, fue una sensación muy extraña. Sabíamos desde el principio que había sido él, desde las primeras 48 horas. Desde el más joven hasta el más anciano todos nos sentimos avergonzados de su conducta, sabíamos que tendríamos que afrontar terribles consecuencias por sus actos, y toda nuestra familia tuvo que regresar a Arabia Saudí desde Siria, Líbano, Egipto y Europa”, manifestó su hermano. 

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