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Red Uno de Bolivia.- Karen White estaba en detención preventiva por tres violaciones que había perpetrado como hombre, cuando se llamaba Stephen Wood.

Bajo ese nombre ya había cumplido una pena de año y medio de cárcel por conducta obscena contra un menor.

Pero a pesar de no haberse sometido a un cambio de sexo y conservar sus genitales masculinos, las autoridades aceptaron su condición de transgénero y enviarla a una cárcel de mujeres para cumplir con el resto de su condena.

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A los pocos días de su encarcelamiento, sin embargo, se aprovechó de su cercanía a las reclusas para asaltarlas sexualmente.

White ya ha admitido a dos de cuatro acusaciones por incidentes que ocurrieron entre septiembre y noviembre del año pasado y que involucran acoso sexual, manoseo indebido, exhibición de sus genitales y comentarios inapropiados sobre sexo oral. Este jueves fue sentenciado a cadena perpetua.

“Usted es un depredador, muy manipulador y desde mi punto de vista, un peligro”, dijo este jueves el juez Christopher Batty. “Representa un significativo riesgo de hacer daño a niños, mujeres y a la gente en general”, agregó.

El caso ha revivido la polémica de dónde encarcelar a mujeres transgénero que han sido condenadas por abusos sexuales cuando eran hombres.

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