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Red Uno Bolivia.- El 15 de julio, el estadio Luzhnikí de Moscú tras el partido entre la selección francesa y el combinado croata, comenzó una fuerte lluvia justo en el momento que inició la ceremonia de premiación de los campeones y subcampeones del Mundial Rusia 2018.

Los medios y las redes sociales estallaron porque en medio de la tormenta, el único con paraguas era Vladímir Putin, mientras que la mandataria de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, su homólogo francés, Emmanuel Macron, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y otros altos funcionarios se empaparon bajo la lluvia. Los medios y las redes sociales estallaron porque en medio de la tormenta, el único con paraguas era Vladímir Putin.

“El aguacero fue tan fuerte que durante el tiempo en el que se demoraron en llevar los paraguas a Macron, Infantino y Grabar-Kitarovic, los altos funcionarios quedaron tan mojados que podrían haber participado en el concurso camisetas mojadas”, sostuvo el editor en jefe de Business FM, Ilía Kopelevich.

Una fuente dentro del Kremlin declaró al periódico ruso Moskovski Komsomolets que los culpables de esta situación fueron los guardaespaldas de los otros jefes de Estado.

Sus periodistas recordaron que por ejemplo Macron tiene hasta un paraguas blindado, sin embargo, por alguna razón este brillo por su ausencia en Luzhnikí.

Es más, los organizadores de la ceremonia de clausura de la FIFA también tienen su parte de responsabilidad, añadió Vladímir Shevchenko, director del servicio de protocolo del último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, y del primer presidente ruso, Borís Yeltsin.

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