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Red Uno Bolivia.- Un residente en Seattle, EEUU, murió hace tres semanas después de inyectarse silicona en sus partes íntimas, según varios reportes y el propio certificado de defunción.

Jack Chapman, de 28 años, se inyectaba antes de la silicona grandes cantidades de solución salina en su escroto y publicaba imágenes suyas en las redes sociales con los genitales agrandados, reportó The Sun.

Chapman, australiano de origen y conocido como Tank Hafertepen, era parte de una comunidad gay en el noroeste de Estados Unidos. Era “siervo” del “amo” Dylan Hafertepen, líder de su grupo BDSM (Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo), reportó The Sun.

Aunque tenía una pareja, Chuck Osborn, ambos formaban parte de la familia poliamorosa de Hafertepen. Osborn compartió en su perfil de Facebook que Chapman había perecido “debido a una enfermedad pulmonar previamente no diagnosticada”.

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La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU ha advertido en numerosas ocasiones sobre los peligros de la silicona inyectable, que puede causar desfiguración y lesiones graves o la muerte. Cientos de personas que han decidido hacerse estas peligrosas intervenciones en los glúteos, mamas, pene o testículos han sufrido lesiones irreversibles a consecuencia del desplazamiento de la silicona por su organismo.

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