El excampeón mundial de boxeo se sinceró sobre los episodios más difíciles de su vida en una serie documental para una plataforma digital.
16/10/2026 10:31
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Mike Tyson construyó una carrera que lo llevó a la cima del boxeo mundial, pero también protagonizó algunos de los episodios más polémicos del deporte. Ahora, a sus 60 años, el exboxeador estadounidense se enfrenta nuevamente a esos recuerdos en una serie documental de cuatro episodios dirigida por Floyd Russ, en la que aparecen tanto sus momentos de gloria como las experiencias que todavía le provocan dolor.
En una entrevista con The Athletic, Tyson resumió su pasado con una frase contundente:
“Viví una vida oscura. Digo cosas oscuras”. Durante las grabaciones, algunas imágenes lo llevaron hasta las lágrimas, una reacción que incluso lo sorprendió. “Debe haber algo en mí que no funciona bien. Esto no debería afectarme tanto”, expresó en una de las escenas. En otros momentos, apenas consiguió decir: “Lo siento”.
El exboxeador también fue directo al explicar por qué acepta exponer su historia públicamente. “Igual siempre estoy dispuesto a ganar algo de dinero, así que si quieren hacer un artículo, se los doy”, señaló. A su juicio, cada persona tiene derecho a formarse su propia opinión, independientemente de lo que él cuente.
La condena que sigue negando
Uno de los episodios más delicados que aborda la producción es el caso de Desiree Washington, quien tenía 18 años cuando denunció a Tyson por violación tras un encuentro ocurrido en Indianápolis, en julio de 1991, durante un evento relacionado con el certamen Miss Black America.
Tyson insiste en que el encuentro fue consentido y mantiene su rechazo a los cargos. “Pensé que era una conquista. Pero no crucé la línea... Creo que fue consentido”, manifestó.
La Justicia, sin embargo, lo declaró culpable de violación y atentado al pudor y lo condenó a seis años de prisión. El deportista cumplió tres años de esa pena.
Cuando el director volvió sobre el tema durante el rodaje, Tyson se mostró incómodo y pidió no continuar con las preguntas. “Es un período muy difícil para mí y no quiero hablar de eso”, respondió. Después agregó: “No hablás lo suficientemente rápido como para arreglar las cosas”.
La mordida a Holyfield y una confesión inesperada
La revancha contra Evander Holyfield, disputada en 1997, también ocupa un lugar importante en el documental. Durante aquel combate, Tyson mordió a su rival y le arrancó un fragmento de la oreja, un episodio que quedó entre los más recordados de su carrera.
Al revisar esas imágenes, el estadounidense no intentó justificar su comportamiento. “Es mi culpa. No puedo culpar a nadie por eso. Soy un chico mimado, sobre todo en el mundo del boxeo”, reconoció.
También recordó el incidente de una conferencia de prensa de 2002, cuando pareció morder la pierna de Lennox Lewis, quien iba a ser su siguiente adversario. “Estaba completamente loco en esa época, ¿no? Lo siento”, dijo al observar las imágenes.
Pese a reconocer la gravedad de sus actos, Tyson sorprendió al asegurar que no se arrepiente de lo ocurrido con Holyfield. Incluso llegó a comercializar golosinas de cannabis con forma de oreja mordida.
“Me gustaría arrepentirme, pero si lo hiciera, no tendría la vida que tengo hoy. Tengo que aceptar que eso me permitió tener la buena vida que llevo”, explicó.
El exboxeador también habló de una insatisfacción personal que, según dijo, lo acompaña desde siempre. “No hablo mal de nadie, pero tengo un vacío enorme adentro, un vacío difícil de llenar. Me siento así desde siempre. Nunca estoy a la altura. Necesito ser más”, confesó.
Para Tyson, revisar su pasado significa encontrarse con alguien que siente que ya no existe. “Viví tanta violencia para convertirme en quien soy hoy. Entonces cuando veo a mi yo anterior, guau, me transporta de nuevo al pasado”, señaló. También recordó haber escuchado a Demi Moore expresar una idea similar, algo que, según dijo, lo hizo sentirse mejor.
De una infancia difícil a la cima del boxeo
La historia de Tyson comenzó lejos de los grandes escenarios. Nacido en Nueva York, creció en un entorno marcado por la pobreza, las drogas y la violencia. Durante su infancia sufrió burlas por llevar ropa sucia y por no comportarse como los niños considerados duros en su barrio.
A los 12 años estuvo internado en un centro de detención juvenil. Un guardia de aquel lugar lo recordó en el documental como un niño “muy frágil”.
Su vida tomó otro rumbo con la influencia de Cus D’Amato, el entrenador que se convirtió en su mentor. Tyson llegó a ser el campeón mundial de peso pesado más joven de la historia, pero la muerte de D’Amato, cuando él tenía 19 años, fue uno de los golpes que más lo marcaron.
La producción también muestra un momento de vulnerabilidad previo a los Juegos Olímpicos de 1982, cuando Tyson lloró sobre el hombro de su entrenador Teddy Atlas mientras intentaba darse ánimo.
“Llegué lejos, ¿te acordás? Soy Mike Tyson, todo el mundo me quiere. Estoy orgulloso de mí”, se decía.
Años después, su manera de entender la vida cambió. El hombre que llegó a ser conocido como el “Hombre Más Malvado del Planeta” reconoce que ahora tiene una personalidad diferente.
“Es verdad, uno cambia con la edad. Me volví más conservador. Nunca me hubiera imaginado volviéndome conservador cuando era joven”, afirmó. Sobre sus antiguas ambiciones, recordó: “Quería ser el joven campeón, el héroe, el matón”.
La muerte de su hija y el refugio en las palomas
Fuera del boxeo, Tyson también atravesó pérdidas familiares. Una de las más dolorosas fue la muerte de su hija Exodus, de cuatro años, en un accidente ocurrido en 2009.
Actualmente, una de sus mayores aficiones son las palomas, una pasión que conserva desde la infancia. El estadounidense contó que perdió recientemente unas 200 aves que enfermaron mientras él estaba de viaje. La situación le provocó un profundo sentimiento de duelo.
En esta etapa, asegura estar más enfocado en su familia y se describe en “modo papá”. También expresó su deseo de convertirse en abuelo, aunque dijo que no quiere presionar a sus hijos.
“No les voy a meter presión, pero, por favor, ¿por qué no tener un hijo?”, comentó.
¿Volverá al cuadrilátero?
Tyson lleva cerca de dos años sin subir al ring. Su último combate fue contra Jake Paul, en un evento que Netflix calificó como el más visto de la historia en un cuadrilátero, con un máximo de 65 millones de espectadores simultáneos. El estadounidense perdió por decisión unánime.
Tras aquella pelea, reconoció que llegó a cuestionar su decisión de regresar. “A la mañana siguiente pensé: ‘¿Pero qué hice? Esto realmente no valió la pena’”, recordó.
Sin embargo, no descartó volver a competir. “Pero lo volvería a hacer”, aseguró, aunque condicionó esa posibilidad al respaldo de su familia.
“Si mi esposa y mis hijos me dijeran que está bien, lo volvería a hacer”, concluyó.
La historia que Tyson revisita no es solamente la de un campeón que alcanzó la gloria deportiva. También es la de un hombre que reconoce sus errores, revive pérdidas profundas y admite que todavía carga con un vacío personal, pese a todo lo que consiguió.
