El exboxeador puertorriqueño falleció a los 33 años después de pasar más de una década con graves secuelas neurológicas provocadas por el hematoma subdural que sufrió durante una pelea en 2015.
14/08/2026 12:59
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La vida de Prichard Colón cambió para siempre el 17 de octubre de 2015. El entonces prometedor boxeador puertorriqueño enfrentó a Terrel Williams en una pelea que terminó en tragedia después de que recibiera varios golpes ilegales en la nuca, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”.
Colón sufrió un hematoma subdural masivo, una acumulación de sangre entre el cerebro y la membrana que lo recubre, que requirió una intervención quirúrgica de emergencia. Después de la operación permaneció 221 días en coma y nunca volvió a recuperar su estado neurológico previo.
Las secuelas que marcaron sus últimos años
El daño cerebral provocó graves consecuencias físicas y cognitivas. Colón quedó con una movilidad severamente limitada y pasó gran parte de sus últimos años en silla de ruedas, dependiendo de asistencia y cuidados permanentes, principalmente de su madre.
Entre las secuelas que sufrió también se reportaron problemas de visión, mareos y dificultades neurológicas, consecuencias del traumatismo cerebral que sufrió aquella noche sobre el cuadrilátero.
Durante más de una década, su familia acompañó su recuperación y enfrentó las consecuencias de una lesión que dejó al deportista con daño neurológico irreversible.
Una tragedia que trascendió el ring
El caso de Colón se convirtió en uno de los episodios más recordados de los riesgos que existen en el boxeo y puso nuevamente bajo discusión la importancia de sancionar y prevenir los golpes ilegales en la nuca.
El Consejo Mundial de Boxeo (CMB) adoptó posteriormente medidas para reforzar la protección de los boxeadores frente a este tipo de impactos. En 2021, además, Colón recibió un cinturón honorario del organismo como reconocimiento a su lucha y perseverancia durante los años posteriores a la tragedia.
Prichard Colón falleció el 13 de agosto de 2026, a los 33 años, después de casi 11 años de vivir con las graves consecuencias del traumatismo cerebral sufrido durante aquella pelea.
Su historia quedó marcada no solo por lo ocurrido en el ring, sino también por los años de lucha de su familia y por el debate sobre la seguridad de los boxeadores frente a lesiones cerebrales que pueden cambiar una vida en cuestión de segundos.
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