La potencia de un remate no depende únicamente de la fuerza. La zona de contacto, la posición del cuerpo y la firmeza del tobillo son claves para conseguir un disparo potente y preciso.
17/08/2026 10:22
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Conseguir un remate potente es una de las habilidades que más buscan desarrollar los futbolistas. Sin embargo, pegarle al balón con toda la fuerza posible no siempre garantiza un buen disparo.
Uno de los aspectos fundamentales está en la zona del pie utilizada para impactar el balón. Para buscar potencia, el empeine, en la zona de los cordones, permite transmitir una mayor fuerza al momento del contacto.
También resulta importante mantener el tobillo firme y colocar correctamente el pie de apoyo junto al balón. La posición del cuerpo determinará además la trayectoria: si el jugador se inclina demasiado hacia atrás, aumentará las posibilidades de que el remate salga elevado.
Pero la potencia no lo es todo. Un buen rematador debe combinar fuerza con dirección y elegir el momento adecuado para buscar los espacios del arco.
Por eso, antes de intentar pegarle cada vez más fuerte, trabajar la técnica del golpeo puede marcar la diferencia entre un remate potente y un disparo que simplemente termina lejos del arco.
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