El exdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, coronel Rubén Barrientos, considera positiva la incorporación de nuevos efectivos, pero advierte que el refuerzo policial debe estar acompañado de inteligencia criminal, investigación y estrategias para desarticular bandas delictivas y clanes familiares.
22/10/2026 10:05
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La llegada de 230 policías capacitados para combatir el crimen organizado abre un nuevo escenario en la lucha contra la inseguridad en Santa Cruz. Sin embargo, para el coronel Rubén Barrientos, exdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, el desafío no está únicamente en aumentar el número de efectivos, sino en definir cómo serán desplegados y qué resultados se espera alcanzar.
El exjefe policial calificó la medida como positiva y oportuna, aunque planteó interrogantes sobre la permanencia de los 230 uniformados en Santa Cruz y la posibilidad de que algunos sean destinados a la franja fronteriza.
“Son medidas que son plausibles y de manera rápida. Sin embargo, hay que saber si los 230 policías van a permanecer en Santa Cruz y, si no es así, cómo van a ser distribuidos”, señaló Barrientos.
Para el especialista, la incorporación de efectivos debe ir acompañada de una planificación que establezca objetivos claros, estrategias operativas y los recursos necesarios para enfrentar a las organizaciones criminales.
Barrientos planteó que la estrategia de seguridad debe concentrarse en tres áreas fundamentales.
La primera es la prevención de la delincuencia común, que incluye delitos como el robo de celulares, billeteras y carteras. En este ámbito, consideró necesario fortalecer los patrullajes y las acciones preventivas para reducir los hechos delictivos que afectan cotidianamente a la población.
El segundo frente debe centrarse en el combate al crimen organizado y a los clanes familiares vinculados con actividades delictivas, mediante investigaciones que permitan identificar sus integrantes, operaciones y estructuras.
El tercer eje corresponde a la lucha contra el crimen transnacional, con especial atención a organizaciones criminales como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, grupos brasileños cuya actividad representa un desafío para la seguridad regional.
Entre sus propuestas, Barrientos planteó la creación de un centro nacional contra el crimen organizado que permita diseñar planes y estrategias coordinadas para enfrentar este fenómeno en Santa Cruz, otros departamentos y las zonas fronterizas.
Asimismo, destacó la importancia del respaldo de los gobiernos departamental y municipal a la Policía, pero remarcó que los recursos y el apoyo institucional deben complementarse con investigación e inteligencia criminal.
“Esta inteligencia criminal tiene que desbaratar estas cabecillas y las estructuras”, enfatizó.
El coronel considera que el objetivo debe ir más allá de incrementar la presencia policial en las calles: la clave está en identificar a quienes dirigen las organizaciones delictivas y desarticular sus redes.
