Los restos de los cinco fallecidos en el trágico accidente llegaron al departamento, donde familiares, colegas del folklore y seguidores les dan el último adiós mientras se impulsan campañas de ayuda para las familias dolientes.
14/10/2026 17:31
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Con el corazón oprimido y un ambiente de luto generalizado, Cochabamba recibió los restos mortales de los integrantes de la agrupación folclórica Karumanta, quienes perdieron la vida en el fatal hecho de tránsito registrado en la carretera Oruro-Cochabamba.
La tragedia apagó la vida de cinco personas que formaban parte fundamental de esta agrupación de salay, la cual inició su trayectoria hace 14 años componiendo temas que conquistaron el cariño de las fraternidades y los pueblos de Bolivia y el exterior.
Exequias y el último adiós
Cuatro de las víctimas mortales fueron trasladadas juntas desde Oruro hasta la capital cochabambina: Pedro Tarquino, Jefferson Tarquino, Reynaldo Álvarez y Daniel Chambi. Por su parte, los familiares de la quinta víctima, Edwin Flores, retiraron sus restos de manera particular desde el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) en Oruro.
Los actos fúnebres se llevan a cabo de la siguiente manera: Pedro Tarquino, su nieto Jefferson Tarquino y Reynaldo Álvarez son velados juntos en un salón de eventos, rodeados de arreglos florales, familiares, amigos y devotos del ritmo del salay. Los restos de Daniel Chambi y Edwin Flores están siendo despedidos por sus allegados en entornos privados.
La partida de los artistas ha consternado a fraternidades de salay y difusores del folclore tanto en Bolivia como a nivel internacional, donde la música de Karumanta dejó una huella profunda.
Ante la difícil situación económica que atraviesan los deudos y los elevados costos médicos que requiere Juan Carlos Tarquino —director del grupo que permanece luchando por su vida en terapia intensiva—, los familiares han puesto en marcha campañas de recolección de fondos a través de códigos QR para brindar apoyo directo a la agrupación y a las cinco familias golpeadas por esta tragedia.
Cochabamba despide así a sus cultores del salay, entre lágrimas, oraciones y el reconocimiento a un legado musical construido a lo largo de más de una década.
