Antes de los primeros pasos, el calzado podría ser menos necesario de lo que muchos padres creen. Hay detalles sencillos que permiten saber cuándo usarlo y si la talla es correcta.
04/09/2026 8:19
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El pie de un bebé se forma de manera natural y no necesita zapatos duros para desarrollarse correctamente. Por el contrario, andar descalzo en casa es una de las formas que más favorece su movimiento y desarrollo.
Mientras el bebé todavía no camina, no necesita zapatos. Si hace frío, puede utilizar calcetines, siempre que estos no sean demasiado ajustados y permitan mover libremente los dedos.
Cuando comienza a caminar, los zapatos tienen principalmente la función de proteger los pies en el exterior, no de “enseñarle” a caminar o darle forma al pie. Por ello, se recomienda optar por un calzado ligero y flexible. Una forma sencilla de comprobarlo es intentar doblarlo con la mano: si no cede, no sería adecuado.
Uno de los principales problemas puede aparecer cuando el zapato o el calcetín es demasiado pequeño o ajustado. Esto puede marcar la piel y limitar el movimiento de los dedos. También es importante revisar la talla con frecuencia, debido a que el pie del bebé crece rápidamente.
Con el bebé parado, debe quedar espacio entre el talón y el zapato. Después de retirarlo, los padres pueden revisar si quedaron marcas rojas, si los dedos aparecen encimados o si el niño llora al momento de ponerse el calzado, señales que podrían indicar que le queda pequeño.
También se recomienda consultar con un pediatra si un pie se ve diferente del otro, si presenta rigidez y no puede enderezarse con la mano, si el niño cojea o manifiesta dolor, o si a los 18 meses todavía no camina.
La información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, se debe llamar al 911 o al número de emergencias correspondiente de cada país.
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