Abogado explica las principales consecuencias que puede enfrentar una persona al asumir como garante de un préstamo y recomienda evaluar cuidadosamente antes de aceptar esta responsabilidad.
19/08/2026 11:51
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Ser garante de un préstamo no es un simple favor para un familiar o amigo. En caso de que el titular de la deuda deje de pagar, la responsabilidad puede recaer sobre quien firmó como garante, poniendo en riesgo su patrimonio y su capacidad para acceder a nuevos créditos.
El abogado Roberto Orellana explicó que esta figura es común tanto en entidades financieras como en préstamos particulares, pero advirtió que antes de aceptar se debe conocer muy bien la situación económica de la persona a la que se está respaldando.
“Ser garante puede traer consecuencias legales, consecuencias económicas personales y problemas familiares también”, señaló el jurista.
Cuando el deudor principal incumple con sus pagos, el garante puede ser requerido para cubrir la obligación. Esto significa que sus bienes y su patrimonio pueden quedar comprometidos para responder por la deuda.
“El garante garantiza con todos sus bienes habidos y por haber”, explicó Orellana.
Pero el garante que termina pagando una deuda ajena no necesariamente pierde su dinero. El abogado señaló que puede iniciar una acción de repetición contra el deudor original, amparado en el artículo 933 del Código Civil, para exigir la devolución del monto que tuvo que cancelar.
“Cuando el garante ha llegado a pagar una deuda ajena que ha garantizado, puede, por repetición, demandar al deudor original para que pueda devolverle lo que canceló”, explicó.
Este proceso debe ser planteado ante un juez en materia civil y busca que el deudor que incumplió se haga responsable del dinero que finalmente tuvo que pagar el garante.
Otro de los problemas que puede generar el incumplimiento está relacionado con el historial crediticio. El garante también puede verse afectado en el sistema financiero si la deuda garantizada entra en mora.
“Todo se registra, todo está anotado en sistema”, afirmó el abogado, quien explicó que una mala calificación puede dificultar el acceso a nuevos préstamos y limitar incluso la posibilidad de volver a ser garante.
Ante estos riesgos, el abogado recomendó no tomar la decisión de ser garante a la ligera y, sobre todo, conocer los antecedentes financieros de la persona que solicita el respaldo.
“Hay que analizar a quién vas a garantizar, quién es la persona, si es fiable, si tiene el tema económico y toda esa cuestión”, recomendó.
En Santa Cruz y otras regiones del país existen actualmente procesos judiciales relacionados con personas que terminaron respondiendo por deudas ajenas.
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