Tras la firma de acuerdos con Chile, Rodrigo Paz reafirmó que la reivindicación marítima es “permanente e irrenunciable”, pero sostuvo que las diferencias históricas no pueden frenar el desarrollo.
16/10/2026 15:04
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El presidente Rodrigo Paz Pereira reafirmó este viernes que Bolivia mantiene intacta su histórica reivindicación marítima, pero aseguró que esa diferencia con Chile no debe convertirse en un obstáculo para construir oportunidades económicas y de desarrollo para ambos países.
Durante su discurso posterior a la reunión con el presidente chileno José Antonio Kast y la firma de acuerdos bilaterales, Paz insistió en que Bolivia puede defender sus derechos históricos y, al mismo tiempo, fortalecer el diálogo con su vecino.
“La reivindicación marítima constituye un objetivo permanente e irrenunciable. Es un mandato constitucional y está en nuestro mandato como país”, sostuvo.
Seguidamente remarcó: “Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo”.
Paz reconoció que Bolivia y Chile mantienen diferencias históricas, pero planteó que estas no deberían impedir que ambos países avancen en una agenda de integración.
“Tenemos una historia que no nos puede anclar en el desarrollo y en la visión de futuro de Bolivia”, expresó.
El mandatario señaló que su Gobierno priorizará la construcción del futuro, sin dejar de abordar los asuntos heredados del pasado.
“Parte es resolver los problemas del pasado, sí, pero siempre el futuro es mejor que el pasado y siempre el futuro será una prioridad para este Gobierno”, afirmó.
Paz utilizó la presencia de ciudadanos bolivianos en territorio chileno como uno de sus principales argumentos para defender una relación más cercana.
Según señaló, entre residentes permanentes y personas que se movilizan entre ambos países existirían cerca de medio millón de bolivianos vinculados a Chile.
Para el Presidente, esa realidad demuestra que la relación entre los pueblos ha avanzado incluso cuando los Estados lo hicieron a menor velocidad.
“A veces los Estados nos quedamos y no vamos al mismo ritmo de la gente”, manifestó.
Paz denominó esta dinámica como una “diplomacia de la gente”, destacando el papel de trabajadores y familias que mantienen vínculos cotidianos entre ambas naciones.
Uno de los proyectos que Paz presentó como de mayor beneficio directo para la población boliviana es la reversa del oleoducto Sica Sica–Arica.
El Presidente explicó que el objetivo es permitir que crudo ingrese hacia Bolivia para ser procesado en las refinerías nacionales.
“Vamos a generar un cambio de dirección para que llegue a Bolivia crudo y el crudo vaya a nuestras refinerías”, indicó.
Según Paz, esto permitiría producir diésel, gasolina y combustible de aviación a menores costos.
Paz también destacó el acuerdo de conectividad relacionado con el cable submarino Humboldt y el corredor de fibra óptica entre Chile y Bolivia.
Explicó que la intención es que la conectividad proveniente del Pacífico ingrese por Chile, atraviese Bolivia y pueda proyectarse hacia países como Brasil y Paraguay.
“Bolivia se vuelve y empieza a ser, no solo físicamente en el sentido de carreteras y de comercio, sino desde el ámbito digital, un centro de distribución de información”, sostuvo.
El mandatario aseguró que este proyecto podría traducirse en mayor velocidad de internet, capacidad de transmisión de datos y mejores condiciones para las actividades productivas.
Otro de los puntos destacados fue la futura interconexión eléctrica. Paz aseguró que Bolivia pretende aprovechar su ubicación geográfica y sus cinco fronteras para convertirse en un punto de conexión energética regional.
“Bolivia está apostando muy firme para ser el nodo energético de Sudamérica”, afirmó.
Como ejemplo, señaló que una futura integración permitiría que energía producida en un país pueda circular hacia otros mercados utilizando territorio boliviano como conexión.
“Si el día de mañana a Chile le sobra energía y necesita comprar Brasil, va a tener que cruzar a través de Bolivia”, ejemplificó.
Paz también planteó una fuerte expansión del sector minero boliviano y aseguró que ese crecimiento tendría efectos en los países vecinos.
Mencionó como referencia los niveles de exportación minera de Perú y Chile y planteó que Bolivia debería elevar considerablemente sus propios ingresos por este sector.
“Si Bolivia crece, las cinco fronteras van a crecer”, aseguró.
El mandatario retomó además una frase atribuida a Kast:
“Si a Bolivia le va bien, a Chile le va bien”.
Paz respondió que una economía boliviana más grande obligará también a ampliar infraestructura, logística y servicios en las fronteras compartidas.
El Presidente dedicó parte de su intervención a la extensa frontera compartida. Aseguró que esta no debe ser considerada un factor de separación, sino una oportunidad para generar riqueza, comercio y seguridad.
“No puede ser un factor de división, tiene que ser un factor de unidad, tiene que ser un factor de desarrollo para nuestras naciones”, señaló.
Los dos gobiernos incluyeron precisamente la seguridad fronteriza, la integración económica y el comercio entre los temas prioritarios de la agenda bilateral.
Paz agradece apoyo chileno durante conflicto de 53 días
Al inicio de su discurso, Paz agradeció a Chile por la cooperación prestada a Bolivia durante el conflicto social que, según el mandatario, se extendió durante 53 días.
Paz calificó aquellos hechos como un ataque protagonizado por sectores que, según su afirmación, estaban financiados por el “narcoterrorismo”.
Paz cerró su intervención resaltando que la nueva relación con Chile debe estar enfocada en resultados que lleguen directamente a los ciudadanos.
“Bolivia y Chile no pueden dormir de espalda porque el pueblo ya decidió”, expresó.
Y añadió:
“Hoy día nos vemos cara a cara, con franqueza, con honestidad y con la mano extendida para que nuestra gente, el boliviano y la boliviana, el chileno y la chilena, sean los que se beneficien de estos acuerdos”.
La declaración se produjo al cierre de una jornada histórica en La Paz, donde ambos gobiernos avanzaron en una agenda de comercio, energía, seguridad e integración, sin dejar fuera la reivindicación marítima boliviana.
