Tras perder a su padre, quien luchó contra el cáncer, Álvaro Aitken decidió transformar su dolor en solidaridad y donó su trabajo para mejorar y mantener espacios del Hospital Oncológico.
13/08/2026 10:08
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La pérdida de su padre, quien falleció a los 58 años tras luchar contra el cáncer, llevó a Álvaro Aitken a convertir su dolor en una acción solidaria en beneficio de otros pacientes. En memoria de su progenitor, decidió donar su trabajo para realizar labores de limpieza y mantenimiento en áreas externas del Hospital Oncológico.
Álvaro acompañó de cerca a su padre durante los tratamientos contra el cáncer y conoció las dificultades que atraviesan tanto los pacientes como sus familias. Esa experiencia lo motivó a aportar de una manera diferente, no solo con recursos económicos, sino también con su tiempo y esfuerzo.
La iniciativa permitió mejorar espacios del hospital, entre ellos el parque destinado a los niños que esperan sus tratamientos o acompañan a familiares. El objetivo fue brindarles un ambiente más adecuado durante momentos especialmente difíciles.
Álvaro recordó que acompañar a su padre durante la enfermedad fue una experiencia dolorosa, pero también llena de aprendizajes. “Esta enfermedad tan dura nos enseñó el amor verdadero, la paciencia, muchísima paciencia, y nos enseñó a dar”, señaló.
A más de tres meses de la muerte de su padre, Álvaro mantiene presente una enseñanza que considera fundamental: “Todos los días tenemos que vivir como si fuera nuestro último día, en todo sentido, en el amor, incluso en las tristezas, hay que vivirlas, porque eso es lo que tenemos”.
Con su gesto, Álvaro busca honrar la memoria de su padre y contribuir a que los pacientes y sus familias encuentren un espacio más digno y agradable durante su tratamiento.
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